IV.- ROMANCERO DE PERSONAJES GRANADINOS de
JUAN JOSÉ GALLEGO TRIBALDOS.
Romances del XXXI al XL
ROMANCERO DE PERSONAJES GRANADINOS
XL-ÁLVARO DE BAZÁN (Granada1526- Lisboa 1588)
Junto a Isabel y Colón,
en una casa esquinada,
frente a frente a la Gran Vía,
mismo centro de Granada,
nació Álvaro de Bazán,
con títulos que ostentara
cual “Marqués de Santa Cruz”,
y también, “Grande de España”.
En familia de marinos,
de la más noble prosapia,
nació Álvaro, y creció,
y en la nave capitana,
que su padre en grado sumo
con acierto gobernara,
desde su niñez más tierna
por la cubierta jugaba.
Al cumplir los ocho años
Carlos V lo nombraba
alcaide de Gibraltar
que, aunque no lo regentara,
evidencia el gran aprecio
que a su familia donara
quien era el emperador
del magno Imperio de España.
Su educación humanística
en estudios cultivada
y la cortesía en el trato
que por doquier ostentaba
lo condujo a ser mecenas,
ayudando en nobles causas
para aumentar la grandeza
y la estima de su patria.
En el golfo de Lepanto
se libró una gran batalla
entre el poder musulmán
y las naciones cristianas,
juntas en “la Santa Liga”
bendecida por el Papa,
luchando por controlar
las aguas mediterráneas
que se hallaban sacudidas
por las fuerzas otomanas.
Al frente de nuestra flota
estaba don Juan de Austria
pero Álvaro de Bazán,
en su nave capitana,
organizó la estrategia
de una victoria sonada
que toda Europa aplaudió
al sentirse liberada
de un sempiterno enemigo
en permanente amenaza.
La victoria de Lepanto
aportó seguridad
a las naciones cristianas
de la Europa occidental,
recelosa ante los turcos
y el gran Imperio Otomán.
Nuestro Miguel de Cervantes
también estuvo en Lepanto,
donde resultó herido
en el brazo y en la mano
y de ahí que lo llamaran
como sobrenombre “el Manco”,
que no le impidió escribir
aquel soberbio relato
del manchego don Quijote,
el siempre ingenioso hidalgo,
referente categórico
de los valores hispanos.
Como ya se ha dicho antes,
pieza clave en la victoria
Álvaro de Bazán fue,
quien no sufrió una derrota
en las múltiples batallas
ejercidas con la flota,
enarbolando banderas
de la nación española.
Frente a corsarios ingleses
y piratas berberiscos,
don Álvaro de Bazán
por siempre resultó invicto
dejando claro en el mar,
a adversarios y enemigos,
que en las contiendas navales
todos serían sometidos.
Con sólo veintiocho años,
desde sus méritos logra
ser Capitán General
de la Armada Española
surcando los oceanos
con naves dominadoras,
cuando España campeaba
por América y Europa
grabando sus singladuras
en la Universal Historia.
Al rey Felipe II,
don Álvaro de Bazán
le ayudó a ser coronado
monarca de Portugal
en las Cortes lusitanas
de la ciudad de Tomar,
defendiendo siempre a España
con la máxima lealtad;
de ahí que romanceemos
a este ilustre militar
que vino al mundo en Granada
y falleció en Portugal,
cuando España lideraba
la trayectoria mundial
en aquel tiempo glorioso
donde no tenía rival,
siendo un país respetado
tanto en tierra como en mar
ROMANCERO DE PERSONAJES GRANADINOS
XXXIX-JOSÉ DE MORA (Baza 1642- Granada 1724)
Nació en la ciudad de Baza
José de Mora, escultor,
imaginero datado
en el Barroco español,
donde brillaron artistas
de alta consideración,
por aquella Edad de Oro
que tanto nos prestigió
en las artes, en las letras
y en todo el cosmos creador.
En familia de tallistas
José de Mora creció
y en el quehacer familiar
desde niño descubrió
que en el oficio escultórico
estaba su vocación.
La familia de los Mora
muy pronto se trasladó
a la ciudad de Granada
y en la misma se asentó,
donde su padre, Bernardo,
ejerció la profesión
inaugurando un taller
que muy pronto aglutinó
a destacados pupilos
ávidos de formación.
En el taller estuvieron
artistas que destacaron,
como fue Pedro de Mena
y el insigne Alonso Cano,
convertido en el mentor
del artista bastetano.
Estuvo Mora en Sevilla
y pasó un tiempo en Madrid
donde fue escultor de Cámara,
mas, volvió a Granada, al fin,
estableciendo el taller
en el antiguo Albaicín:
Casa de los Mascarones,
un carmen de pedigrí
que habitó Soto de Rojas,
el gongorino adalid,
referente culterano
en el pensar y el decir.
Consiguió José de Mora
ser escultor de prestigio,
una figura emblemática
del barroco granadino
cuyas obras se investían
de un abacial estilismo,
en que la emoción más íntima
era rasgo definido
de este artista imaginero
dotado de un don divino.
Depresivo y melancólico
llegó a encerrarse en sí mismo
transmitiendo a sus imágenes
sentimientos doloridos
de una sensibilidad
plagada de magnetismo,
ya que el sufrimiento fue
lo más representativo.
El dolor y la emoción,
trasmutados en verismo,
lo reflejan sus imágenes
teñidas de un cromatismo
delicado y luminoso,
con matices constrictivos,
señales identitarias
de su espiritual estilo.
La iglesia de san José
acoge la excelsa obra
del Cristo crucificado
o de la Misericordia,
en el que su “rictus mortis”
y perfección anatómica
delinean tal realismo
que nos trasladan al Gólgota.
Otra gran talla de Mora,
considerada maestra,
el Cristo de la Humildad
o Jesús de la Paciencia
que unas monjas enclaustradas
lo custodian en su iglesia
ofrendándole plegarias
tiernamente mientras rezan.
El templo de santa Ana,
a la vera del río Darro,
acoge una Dolorosa
con el rostro acongojado:
Virgen de la “Soledad”,
de corazón desolado
que nos contagia el dolor
por Jesús Crucificado.
El museo de Bellas Artes
cela la imagen dramática
de un “Ecce Homo” azotado
con la faz transfigurada
y de espinas coronado
para la burla y la infamia,
en cuyos ojos velados
se le anubla la mirada.
La basílica en que vive
la patrona de Granada
luce sencilla hornacina
sobre la puerta de entrada
donde se encuentra una Virgen
de las Angustias nombrada
que los Mora, padre e hijo,
con sumo primor labraran
y así, desde la Carrera,
sea un gozo el contemplarla.
En el real monasterio
de la Cartuja se halla
una excelente escultura
en alabastro tallada
con la imagen de san Bruno
y su vestimenta blanca,
que se eleva hacia los cielos
en una asunción nimbada
por el aura de la mística
trasmutando el cuerpo en alma.
El delicado san Bruno,
en alabastrina talla
y transcendente arrebato,
es una exaltación máxima
de la ascética asumida
por la Orden Cartujana.
La obra de José de Mora,
un acervo de valía
repartido por lugares
de diversas geografías,
vivificada en imágenes
de delicada armonía
donde el dolor y la pena
alternan en sintonía
con la tristeza que irradia
su propia melancolía,
magnificada en destellos
de sutil policromía.
ROMANCERO DE PERSONAJES GRANADINOS
XXXVIII.-DIEGO HURTADO DE MENDOZA (Granada 1503- Madrid 1575)
Diego Hurtado de Mendoza,
de los Mondéjar – Tendilla,
hijo del primer alcaide
de la Alhambra palatina
tras la entrega de Granada
por Boabdil, el nazarita,
a la gran reina Isabel,
santo y seña de Castilla.
Diego Hurtado de Mendoza,
de poderosa familia,
sobrino del Cardenal
que tanto mando ejercía,
además de embajador,
fue un escritor de valía
no sólo en poemas líricos
sino en prosa narrativa.
Nació y creció en Granada,
donde la huella morisca
agitaba el Albaicín
y en la Alpujarra bullía
convirtiéndose en cruel guerra
la sublevación surgida,
que hasta tres años duró
esta cruenta rebeldía
esparciendo la miseria
y segando muchas vidas.
Diego Hurtado de Mendoza
tuvo una hermana aguerrida,
de sobrenombre, “la brava”,
y nombre propio, María,
esposa del valeroso
comunero, Juan Padilla,
que tras Villalar murió
como héroe de Castilla.
Lo educó un preceptor,
Pedro Mártir de Anglería
que desde Italia llegó
a casa de los Tendilla
esparciendo por doquier
principios renacentistas.
Yendo a la Universidad
en leyes se iniciaría
prosiguiendo sus estudios
por la ciudad salmantina
donde adquirió una cultura
de solvencia fidedigna.
Amistó con Garcilaso,
poeta de gran maestría
en sus sonetos y églogas
de tan perfecta armonía,
que en temática amorosa
modelos son de la lírica.
Trabó profunda amistad
con una monja beatífica,
sor Teresa de Jesús,
fundadora carmelita
cuyos versos son pilares
en el templo de la Mística.
Tuvo especial relación
con una prima querida
nieta del Gran Cardenal
cuyo nombre era Mencía:
la Marquesa del Zenete,
una mujer erudita
que en el siglo XVI
deslumbraba distinguida
por su riqueza, beldad
y compromiso erasmista.
Diego Hurtado de Mendoza,
a lo largo de su vida,
fue persona de confianza
en la corte carolina
y de España, embajador
en varias cancillerías;
pero surgieron problemas
que al final le llevarían
a un exilio indeseado
en la ciudad granadina.
Algunos han defendido,
con arriesgada osadía,
que el “Lazarillo de Tormes”
es del Mendoza, autoría,
aunque no se ha demostrado
la verdad de esta teoría.
Sí escribió un magno relato
de rigor historicista
y una prosa muy cuidada
sobre la Guerra Morisca
expandida en la Alpujarra
de las sierras granadinas,
cuando Felipe II
en medio mundo regía.
En su quehacer literario
se entremezclan las poesías
de sonetos y de octavas
en métrica endecasílaba,
con versos de Arte Menor
cual cuartetas y quintillas,
donde el amor y el humor
suturan o abren heridas.
ROMANCERO DE PERSONAJES GRANADINOS
XXXVII.-JUAN ALFONSO GARCÍA (Santos de Maimona 1935-Granada 2015)
compositor, organista,
músico sobresaliente
que en la seo granadina
el espíritu elevaba
y el corazón encogía
cuando los sones del órgano
por las naves se expandían
sublimes, hasta alcanzar
las bóvedas catedralicias.
Su actividad musical,
selecta y muy distinguida,
alcanzó el medio millar
en tarea compositiva
entre cantatas, motetes,
responsorios, las antífonas,
los cánticos, villancicos,
salmos y rezos de misas,
impulsados por la Ascética
hasta inhumarse en la Mística.
Don Valentín Ruiz Aznar
fue su maestro y su guía
junto al influjo de Falla,
cuyo espíritu palpita
en acordes transcendentes
que Juan Alfonso sublima
embriagado por la música
de limpieza cristalina.
El poema de Machado,
“Señor, me cansa la vida
tengo la garganta ronca…”
que Juan Alfonso armoniza
guiado por la luz del cielo
y por sus musas divinas,
encierra tanta belleza
que el alma se volatiza
cuando la coral lo entona
con sus cuatro voces mixtas.
En el excelso oratorio
“Cántico espiritual”,
donde san Juan de la Cruz
alcanza el don celestial,
nuestro músico organista
firma su genialidad
con armónicas cadencias
plenas de divinidad.
“Canciones del Alto Duero”
o “Mi corazón y el mar”
y otros líricos poemas
que llegó a armonizar
a veces, para solistas,
otras, cántico coral,
musicadas con estilo
de alta sensibilidad,
que este buen compositor
nos dejó como heredad.
“Epiclesis”, para órgano,
sentido homenaje a Falla
al cumplirse el centenario
del músico que habitara
en un ascético carmen
por el monte de la Alhambra
y en el mismo compusiera
obras de ilustre importancia.
Los restos de Juan Alfonso
yacen en la catedral,
al abrigo de los órganos
de la seo episcopal,
donde con unción tañía
grandiosas fugas de Bach,
tocatas o gregoriano
que era un deleite escuchar.
ROMANCERO DE PERSONAJES GRANADINOS
XXXVI.-EL GRAN CAPITÁN, GONZALO FERNÁNDEZ DE CÓRDOBA (Montilla 1453-Granada 1515)
En el bello monasterio
de san Jerónimo está
el sepulcro con los restos
de quien fue el Gran Capitán
en los memorables tiempos
imposibles de olvidar,
cuando los Reyes Católicos
lograron unificar
los territorios hispanos
tras la etapa medieval.
Una excelsa escalinata,
un cimborrio original,
retablo renacentista
de belleza singular,
engrandecen esta iglesia,
paradigma nacional
de arquitectura cristiana
que es un gozo contemplar.
Hegemónica fue España
en Europa occidental
durante casi dos siglos
donde no tuvo rival,
aunque la Leyenda Negra
esforzose en denigrar
los hitos de nuestra patria
en la Historia Universal.
El desdén e indiferencia
mostrado por nuestras cosas
es lo que ha perjudicado
a la nación española,
que vio la Leyenda Negra
como verdad categórica
consintiendo las mentiras
con aceptación impropia
al no querer defender
lo que ha sido nuestra Historia,
pues quijotesca fue España
y honesta su trayectoria,
para intentar enlodarla
con patrañas calumniosas
mientras aquí sesteaban
tomándolo todo a broma
como si hirviera en las venas
en vez de sangre, sal gorda.
Gonzalo, el Gran Capitán,
victorioso en mil batallas,
no sólo en la Reconquista
con la Guerra de Granada
cuando al “Rey Chico”, Boabdil
en el campo capturara,
sino en vibrantes proezas
ante Francia y ante Italia
donde fue virrey de Nápoles,
marcando una egregia etapa
para el reino de Aragón,
y, por ende, para España.
Una emblemática Historia
la historia de nuestra patria,
que evocamos con orgullo
entre emoción y nostalgia
pues nunca renunciaremos
a lo que fue y es España,
la tierra donde nacimos
y el cielo que nos encalma.
En las técnicas de guerra
demostró su gran pericia
como genio militar,
aunando caballería
con el apoyo naval
y la fiel infantería,
que, junto a los artilleros,
fueron invicta milicia.
Reordenó también los Tercios
que condujeron a España
a ser cabeza de Europa
y en el mundo respetada
en las centurias gloriosas,
cuando la patria marcaba
el rumbo de los designios
que en medio mundo giraban.
Rigió como alcalde en Loja,
poco antes de morir;
Loja, ciudad fronteriza
del imperio nazarí
cuando el guerrero Aliatar,
suegro a su vez de Boabdil,
ante el reino de Castilla
acabó por sucumbir.
Gonzalo, el Gran Capitán,
un militar emblemático
de aquellos tiempos gloriosos,
cuando Isabel y Fernando,
uniendo reinos de España
forjaron un gran Estado
que se expandió por el mundo
con empuje inusitado.
Fue también comendador
de la Orden de Santiago
y por donde transitó
dejó un copioso legado
de valor y de hidalguía,
cual corresponde a un soldado
que siempre tuvo a la patria
en lugar preponderado.
ROMANCERO DE PERSONAJES GRANADINOS
XXXV.-MARÍA "LA CANASTERA" (Granada 1913- 1966 )
María “la Canastera”,
bailaora y cantaora,
icono del Sacromonte
por cuyas cuevas se entroncan
lo sensual y lo místico,
en liturgias armoniosas
que aletean hacia el valle
cual si fueran mariposas
mientras las aguas del Darro
bisbisean sigilosas
fecundizando chumberas
y adelfas blancas y rojas.
María “la Canastera”,
gitana de pura raza
que al ritmo de castañuelas
y rasgueos de guitarras
elevaba hacia los cielos
sus manos plenas de magia
irisando los lunares
rutilantes de sus faldas.
María “la Canastera”,
bailaora y matriarca
en el Camino del Monte,
tan querida y respetada
que se convirtió en icono
de la elegancia gitana
transcendiendo su figura
a la Historia de Granada.
En las zambras, las gitanas,
pelo negro, piel cobriza,
rojos labios de amapolas,
bellos ojos, franca risa
y vestidos de lunares
que avientan como la brisa
al cimbrear la cintura
con garbosa hechicería.
Todos los bailes y cantes
destilan tanta energía
como el batir de las olas
dentro de la mar bravía
al inundarse las cuevas
de arcana mitología.
Las cuevas sacromontanas
son vivienda y son capillas,
pues los avíos de cobre
alternan con las reliquias
de familiares ausentes
que forjaron la familia
a lo largo de los tiempos
y pasando mil fatigas.
Para disfrutar del cante
y los bailes de María
al Sacromonte llegaron
los más famosos artistas,
poetas, intelectuales,
mandamases de política,
que quedaban extasiados
con el arte que bullía
magnetizando las noches
frente a frente a la Sabika.
María “la Canastera”
y su distinguida estampa
vivirá en el recuerdo
de la leyenda gitana
que por las cuevas del monte,
siempre mirando a la Alhambra,
hoy es uno de los mitos
enraizados en Granada
ROMANCERO DE PERSONAJES GRANADINOS
XXXIV.-JUDÁ BEN IBN TIBÓN (Granada 1120- Marsella 1190 )
A la entrada del Realejo,
entre Colcha y Pavaneras,
Yehuda ben ibn Tibón
en un pedestal se eleva
mostrándonos el Talmud,
porque, según su ascendencia,
fue un prestigioso judío
de afamada inteligencia,
pozo de sabiduría
y un referente en su época.
Seiscientos trece preceptos
la Torá judía abarca,
los granos aproximados
cautivos en la granada,
esa deliciosa fruta
de rubíes rojo escarlata
que da nombre a la ciudad
donde se encumbra la Alhambra.
Ibn Tibón nació en Granada
pero falleció en Marsella
pues con la invasión almohade,
de inusitada fiereza,
innumerables judíos
abandonaron su tierra
exiliándose abatidos
en la Provenza francesa.
Yehuda ben ibn Tibón,
el judío del Realejo,
poeta, médico, filósofo,
humanista del Medievo,
impecable traductor
de otras lenguas, al hebreo.
Expresa sus reflexiones
en el “Testamento ético”,
donde el alma es pura esencia
y lo humano el argumento
para conseguir la paz
en horas de desaliento,
redactado en un estilo
tan sencillo como excelso,
siendo puro didactismo
lo escrito en su manifiesto
cuyo marco es la Torá
y la praxis, el ejemplo.
Afanose en propagar
consideraciones médicas,
estudiando con denuedo
terapias de la dietética,
tal cual es el no abusar
de comilonas intensas
que dañan el organismo
y el espíritu envenenan.
Yehuda ben ibn Tibón,
preceptor del alma humana
y de la Filosofía,
patriarca de una saga
de eruditos pensadores,
los “tibónidas”, llamada,
nos legó una vasta herencia
digna de ser mencionada.
Rememorando al filósofo
una estatua se levanta
a las puertas del Realejo,
barrio judío de Granada
que tanta vida contempla
y tantas vivencias guarda.
La Granada sefardí,
“Garnata al-Yahud” nombrada
fue la cuna de Ibn Tibón,
intelectual de gran fama,
con rango internacional
pero ignorado en su casa,
costumbre muy granadina
que debe ser reparada
reconociendo a los nuestros
con justiciera elegancia,
porque cuando se es la madre
no puedes ser la madrastra.
ROMANCERO DE PERSONAJES GRANADINOS
XXXIII.-HERNÁN PÉREZ DEL PULGAR (C.Real, 1451-Loja 1531)
Hernán Pérez del Pulgar,
llamado “el de las hazañas”,
nacido en Ciudad Real
y muerto en Loja-Granada-,
fue capitán del ejército
de las milicias cristianas
cuando Isabel y Fernando
reunificaron España
tras históricas empresas
por siempre bien recordadas.
El valeroso soldado
de las huestes castellanas
encabezó una aventura
que llevó a cabo en Granada
en los tiempos ya lejanos
de ocupación musulmana,
cuando la medina islámica
era una ciudad sitiada
y su “Rey Chico”, Boabdil
no pudo salvaguardarla.
Vivaqueando las tropas
de las milicias cristianas
en las esplendentes tierras
de la romanceada Alhama,
una escuadra valerosa
por Hernán Pérez mandada,
aprovechando la noche
de luna bien plateada,
sorteó el Alcázar Xenil,
que era propiedad de Aixa,
y llegó a Bibataubín
por el Puente de la Paja,
siguiendo el cauce del Darro
hasta el centro de Granada
para hacer un sabotaje
que tuviera resonancia.
Tras el fondak del Carbón,
Zacatín, la Alcaicería,
se esquivó la guardia mora
cuya ronda se extendía
desde plaza Bibarrambla
hasta la calle de Elvira,
para plantarse en la puerta
de la islámica mezquita.
Allí, Pérez del Pulgar
con su daga clavaría
un pergamino bordado
con el lema AVE MARÍA,
encumbrando la leyenda
de valor y gallardía
que el intrépido soldado
para siempre tallaría.
Y en la espléndida fachada
de la seo granadina,
aquélla en que Alonso Cano
desarrolló su maestría,
hoy se puede contemplar
grabado el AVE MARÍA
que Hernán Pérez del Pulgar,
derrochando valentía,
clavara con su puñal
en la nazarí mezquita.
La proeza es el origen
de una fiesta muy nombrada
como es la de la Cruz,
extendida y celebrada
por las ciudades y pueblos
a lo ancho y largo de España,
gozando de preeminencia
en nuestra bella Granada
que se inviste de alegría
y exalta su fe cristiana.
El capitán castellano
Hernán Pérez del Pulgar
se ganó estar enterrado
en la hermosa catedral
donde descansan los restos
del valiente militar,
otro de los personajes
que lustran nuestra ciudad,
la emblemática Granada
de renombre universal.
ROMANCERO DE PERSONAJES GRANADINOS
XXXII.-LA PERLA DE GRANADA (Siglo XII)
Allá por el siglo XII,
en la elvira musulmana,
vivió una bella poetisa,
cuyo nombre era el de Hafsa,
pero también, “Rakuniyya”
en tertulias literarias,
aunque el más reconocido
fue “La Perla de Granada”.
Al caer el Califato
y descomponerse en taifas,
la estirpe de los ziríes
en el Albaycín reinaba
hasta que los almorávides,
de procedencia africana,
consiguieron dominar
lo que era entonces Granada.
En estos siglos convulsos,
la comunidad islámica
sufrió una nueva invasión
de tribus dogmatizadas:
los temidos almohades,
gente radicalizada
con principios integristas
y actitud fanatizada,
reactualizando el islam
con unas formas muy drásticas,
pues la religión – decían –
sin fervor se practicaba
al sepultar los principios
que el Corán santificaba.
Estos tiempos los vivió
la hermosa poetisa Hafsa,
mujer libre e independiente
en época remarcada
por un fundamentalismo
que la libertad coartaba
y el radical integrismo
era constante amenaza.
Hafsa escribió lindos versos
de una lírica exaltada
donde el amor pasional,
lo sublime y la bonanza,
con sentimiento latente
en sus poemas brillaban
como relumbra la nieve
que corona las montañas
o las flores de arrayán
al reflejarse en el agua.
Amores apasionados
vivió la efusiva Hafsa
con Abú Yafar Said,
otro poeta de fama
de linaje principesco
y de estirpe muy afamada,
transcritos en unos versos
embrujados de metáforas.
Yo disfruto con cristianos
y disfruto con hebreos,
disfruto con musulmanes
pero sólo doy mis besos
a Yafar, mi dulce amante,
en quien vierto mis deseos
pues señor es de mi alma
y esclava soy de su cuerpo –
decía la poetisa Hafsa
en sus pasionales versos,
donde amor y libertad
le marcaban el sendero.
Sus amores y poesías
por el Albaycín rondaban,
barrio en el que residía
nuestra “Perla de Granada”,
una mujer libre y bella
que los dogmas rechazaba
volando cual mariposa
sin cadenas que la ataran.
Al poderío almohade
también le llegó su hora
tras la afamada batalla
de las Navas de Tolosa,
donde el islam se fractura
y el poder se desmorona
germinando por Al-Ánfalus
la cizaña y la zozobra,
convirtiéndose en nostalgia
el viejo esplendor de Córdoba.
ROMANCERO DE PERSONAJES GRANADINOS
XXXI.-RUIZ DEL PERAL (Exfiliana, 1708.- Granada 1773)
Torcuato Ruiz del Peral,
escultor de hermosas tallas
en el barroco tardío
de la Escuela de Granada,
vino a nacer un buen día
en la villa de Exfiliana
del valle del Zalabí
por la comarca accitana.
Se estableció en un taller
de notoriedad ganada,
regido por el hermano
de otro escultor de gran fama
llamado José de Mora,
que nació en la bastetana
y vivió en el Albaicín
frente a la calle del Agua,
donde el oficio escultórico
con esplendor fulguraba
por distinguidos artistas
asentados en Granada.
El joven Ruiz del Peral
día a día se esforzaba
hasta convertirse en ser
un artista de alta gama
con el cincel y la gubia,
esculpiendo bellas tallas
no solamente en madera
sino en la piedra labradas,
además de sus pinturas
y piezas policromadas.
En iglesias y museos
repartidos por España
destellan sus esculturas
que emocionan al mirarlas
por la gran delicadeza
y autenticidad humana,
reavivando sentimientos
de profunda fe cristiana.
Su imagen más conocida
es la Virgen Angustiada,
una Piedad dolorosa
de la Madre desolada,
reverenciada en la iglesia
Santa María de la Alhambra,
que pasea por la Sabika
al llegar Semana Santa
mostrando su bello rostro
a los fieles de Granada.
Artista sobresaliente,
Torcuato Ruiz del Peral,
talló una hermosa cabeza
del predicador san Juan,
denominado “el Bautista”,
y sita en la catedral
pontificia de Granada
que es un gozo contemplar
con sus gallardas columnas
envueltas en luz cenital.
La iglesia de san José,
corazón del Albaicín,
donde se alberga una imagen
tan bella como sutil
de san José y del Niño
con rostro de querubín,
es un místico refugio
para con Dios departir.
La iglesia de san José
luce un esbelto alminar
de la época zirí,
cuando el credo del islam
se ensalzaba en las mezquitas
con las suras del Coram.
El interior de este templo
meritorio es de admirar
con bello retablo gótico,
exclusivo en la ciudad,
y unas pinturas flamencas
de cimera calidad.
La sillería del coro
de la seo de Guadix
que esculpió Ruiz del Peral
con esmerado buril,
fue vilmente destruida
cuando la Guerra Civil,
aunque ha sido restaurada
con resultado feliz
suturando cicatrices
de un fanatismo cerril.
La obra de este escultor
es sumamente copiosa
repartida por iglesias,
entidades religiosas
y también particulares
e instituciones piadosas.
Torcuato Ruiz del Peral
imaginero preclaro
nos transfirió un gran acervo,
altamente valorado
en el quehacer escultórico
de un artista consumado
cuyos restos hoy los vela,
con recuerdo emocionado,
el templo de san José
en el Albaicín anclado.
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