VIII.- ROMANCERO DE PERSONAJES GRANADINOS de JUAN JOSÉ GALLEGO TRIBALDOS.
Romances del LXXI al LXXX Clic en el nombre
LXXVI.-JOSÉ MARTÍN RECUERDA LXXV.-IBNA TUFAIL ABENTIFAIL LXXIV.-MARÍA MANRIQUE DE LARA LXXIII.-JOSÉ PAREJA YÉBENES LXXII.-ENRIQUETA LOZANO VELÁZQUEZ LXXI.-Fray Juan Sánchez Cotán
ROMANCERO DE PERSONAJES GRANADINOS
LXXVII.-NICOLÁS PRADOS LÓPEZ (GRANADA, 1913--1990).
Don Nicolás Prados López,
otro artista granadino,
aunque en su propia ciudad
sea poco reconocido,
ratificando el desdén,
apatía, desatino,
lacerante indiferencia
y en muchos casos, olvido,
que a veces muestra Granada
hacia algunos de sus hijos.
Su padre, primer maestro
en el arte de la talla,
pues ejercía dicho oficio
en su taller de Granada
y Nicolás, desde niño,
ya se familiarizaba
con las piezas escultóricas
y el modo de cincelarlas.
Escultor, imaginero,
en la enseñanza, su oficio
cual profesor de dibujo
muy dignamente ejercido,
dedicando su entusiasmo
al pasional mundo artístico
tan ingrato, como hermoso,
tan duro, como creativo
pero que a Nicolás Prados
lo tenía seducido.
Sus estudios de escultura,
en Granada y en Madrid,
los acrecentó en Italia
y algo más tarde en París,
aprendiendo a modelar,
a cincelar y a esculpir
en maneras neobarrocas
ávidas por revivir.
Le encargaron restaurar,
en tiempos de la posguerra,
tronos, retablos, imágenes
que durante la contienda
habían sido destrozados
en catedrales e iglesias
por mentes fanatizadas
de vesánica inclemencia.
Entre sus muchos trabajos
uno, en especial, destaca,
según él mismo confiesa
cuando de sus obras habla:
la Virgen de las Angustias
que en Úbeda está albergada,
siendo modélica imagen
la conmovedora talla
y que pasea por las calles
al llegar Semana Santa
reavivando sentimientos
de profunda fe cristiana.
Un Cristo yacente en Málaga
y otro igual en Almería
son dos tallas admirables
de pulcra imaginería
que emociona contemplarlas
por su estética realista
con el dolor de sus rostros
reflejando la agonía.
El murciano santuario
“La Virgen de la Fuensanta”
luce un hermoso retablo
del artista de Granada
cuyas obras se subliman
por las iglesias de España.
El trono que procesiona
a Jesús “el Rico” en Málaga,
el que libera a los presos
al llegar Semana Santa,
lo labró Nicolás Prados
con distinguida prestancia.
Monumentos funerarios
de maestría contrastada
el artista Prados López
esculpió con elegancia
y se pueden contemplar
por el monte de la Alhambra,
en el bello camposanto
de la ciudad de Granada.
En el Panteón de las Víctimas,
del cementerio aludido,
se elevó, como homenaje,
un ascético obelisco
siendo la resurrección
la metáfora del símbolo
que Prados López alzó
hacia el cielo granadino
exigiendo ser cuidado
como estuvo en un principio.
El “Isabel la Católica”,
teatro de nuestra ciudad,
luce en su estancia más alta
la talla monumental
de una Isabel la Católica
dirigiendo su mirar
a la gente caminante
que cruza Puerta Real
o se aposenta en los bancos
viendo la vida pasar,
que el artista Prados López
esculpió con sobriedad
al socaire de la sierra
plena de solemnidad
oteando, a veces, la vega
y el resto del tiempo, el mar.
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ROMANCERO DE PERSONAJES GRANADINOS
LXXVI.-JOSÉ MARTÍN RECUERDA TUFAIL, ABENTOFAIL (GRANADA, 1926--SALOBREÑA, 2007).
En el género dramático
y en el cosmos de la escena,
hemos de romancear
a José Martín Recuerda,
dramaturgo heterodoxo
siempre anclado en la protesta
reavivando con ardor
la emoción de la tragedia,
que vino al mundo en Granada
y falleció en Salobreña.
Profesor en instituto
de Literatura y Lengua,
tanto del “Padre Suárez”,
sito en Granada, su tierra,
como en “Ramiro Maeztu”
de la corte madrileña.
Enseñó desde su cátedra
el “teatro”, cual materia
en la docta Salamanca
alma máter de sapiencia;
mas, como dice el refrán
en su latina sentencia,
“quod Natura non dat
Salmantica non praestat”,
que en el román paladino
dicho es de esta manera:
“Lo que no da la Natura
la universidad no presta”,
sirviendo los heptasílabos
para jugar con la métrica
ya que el santo se va al cielo
cuando menos te lo esperas
y sin saber el porqué
vine a rimar la ocurrencia.
Asimismo, profesor
en la parisién Sorbona
y en tierras americanas,
Washington y California,
retornando a su Granada
que con tanta unción convoca
a los hijos de esta tierra
atados a su memoria
y José Martín Recuerda
no se sustrajo a la norma.
Fundó y dirigió el TEU,
(Teatro Universitario),
que alcanzara un gran nivel
al alimón con Tamayo,
convertido en referente
del universo dramático,
donde surgieron actores
que, aunque eran aficionados,
en la escena resolvían
como artistas consumados
y en el Corral del Carbón,
u otros muchos escenarios,
función a función mostraban
sus dotes para el teatro.
Don José Martín Recuerda,
pura esencia granadina,
en la producción dramática
es un autor costumbrista
que denuncia la miseria,
la crueldad y la perfidia
en lenguaje metafórico
con imágenes muy líricas
y unos vehementes diálogos,
donde, asimismo, critica
la pobreza, la indigencia,
el dolor y la injusticia
que en tiempos de la posguerra
por todos sitios bullían.
En su teatro censura,
con prosa desgarradora,
la tristeza de unas vidas
marcadas por la zozobra,
la incultura y el desánimo
que a tanta gente devora.
Dos de sus obras dramáticas
lucen el “Lope de Vega”,
un galardón literario
muy prestigioso en la escena
que en justicia adjudicaron
a José Martín Recuerda.
Un gran éxito alcanzó
su obra “Las arrecogías”,
cuyo argumentario versa
sobre los últimos días
de Mariana de Pineda
antes de ofrendar su vida
en las aras de un cadalso
frente a la puerta de Elvira,
que dirigió Marsillac
y fue la protagonista
la bella Concha Velasco
encarnando a Marianita.
“La llanura” y “Las salvajes
en Puente de San Gil” son
otras dos piezas teatrales,
siendo también el autor
de “Como las secas cañas
del camino”, cuya acción
denuncia las sinrazones
con angustiada aflicción.
Escribió otras muchas obras
siempre fieles a su estilo,
cuyo listado es extenso
a la hora de describirlo,
pero dejemos constancia
y rimemos con lo dicho
sobre el mérito dramático
del escritor granadino
a quien hoy romanceamos
al compás del octosílabo.
Como director teatral
destacó sobremanera
no sólo en forjar actores
que actuaran con solvencia,
sino en recursos escénicos
de espectacular presencia
al utilizar espacios
fuera incluso de la escena,
como hiciera en el montaje
de la tragedia “Los persas”
que hace veinticinco siglos
el griego Esquilo escribiera.
La plaza de Alonso Cano
fue escenario de “Los persas”
donde, siendo el director,
todo su ingenio exhibiera
utilizando balcones
de las vecinas viviendas
y máscaras de López Burgos
a la antigua usanza griega
más los cantos gregorianos
que Ruiz Aznar escribiera.
Teatro dentro del teatro,
una innovación expresa
que se debe agradecer
a José Martín Recuerda,
dramaturgo granadino
y gran director de escena.
El símbolo del Teatro
en las caretas se ensambla,
unas ríen, otras lloran,
otras gritan, bailan, cantan,
pero siempre nos conmueven
los gestos y las palabras
si el actor se mimetiza
con la sombra de su máscara.
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ROMANCERO DE PERSONAJES GRANADINOS
LXXV.-IBN TUFAIL, ABENTOFAIL (Gadix 1105-Marrakech, 1185 ).
Ibn Tufail, Abentofail,
filósofo, matemático,
teólogo, poeta, médico,
un musulmán accitano
de los tiempos almohades,
quien, desde credos islámicos,
se esforzó en armonizar
lo divino con lo humano.
Admirador de Aristóteles
y de la cultura helénica
que la estudió con ahínco
invistiéndose en su esencia,
el juicioso Abentofail
de Avenpace fue la estela
y de Averroes, el mentor,
fundando con ello escuela
cuyos principios denotan
su sutil clarividencia.
En las tesis demostraba
su cultura enciclopédica,
el rigor, la honestidad,
su pulcritud de conciencia
y el estudio de las almas,
que, más allá de la ciencia,
muestran las debilidades
de conductas imperfectas.
Tuvo gran capacidad
para resolver conflictos
y arbitrar los desacuerdos
que surgían entre vecinos
convirtiéndose en cadí
respetado, muy querido
por su erudición, mesura
y convicción de principios.
Estudió la anatomía
y fisiología humana
con prácticas tecnológicas
en destrezas cirujanas,
dotando a la medicina
de terapias avanzadas,
preocupándose también
con solícita templanza
por los problemas mentales
y cogniciones mermadas.
Su obra más destacada,
“Filosofía de la vida”
para superar barreras
que férreamente imponían
religión y sociedad,
frenando la autonomía
y el derecho a mantener
una pervivencia digna.
“Filosofía de la vida”,
esta obra que mencionamos
del sabio Abentofail,
la estudiaron ilustrados
que en los siglos posteriores
siguieron sus postulados,
por lo que el pensador árabe
siempre estuvo ponderado
tanto entre los musulmanes
como en el orbe cristiano.
Era Guadix, por entonces,
una ciudad destacable
al ser el punto intermedio
entre Granada y levante,
por lo que todas las rutas
desde el Segura hasta el Fardes
o viniendo del Genil
por caminos deleitables,
convergían junto a Wadi-As
en placenteros parajes
de arboledas armoniosas
expandidas por el valle.
En el siglo X se alzó
la fortaleza almenada
con rojizos torreones
que conforman la Alcazaba,
desafiante y guerrera
frente a la Sierra Nevada
con la nieve encandilando
nada más nacer el alba,
lugar donde Abentofail
reflexionó sobre el alma
para entenderse con Dios
desde la fe musulmana.
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ROMANCERO DE PERSONAJES GRANADINOS
LXXIV.-MARÍA MANRIQUE DE LARA (Amusco 1469-GRANADA, 1527 ).
María Manrique de Lara
y Suárez de Figueroa,
noble culta e ilustrada,
del Gran Capitán, esposa,
una mujer instruida,
entusiasta, protectora
de las artes y las letras,
y cuyos restos reposan
en el bello monasterio
custodiado por las monjas
que se rigen con las reglas
de la orden de las jerónimas.
Este hermoso monasterio
del arte renacentista,
considerado también
como una excelsa reliquia
por sus sacros ornamentos
y el rigor historicista,
inició su construcción
tras la Toma granadina
cuando el sultán nazarí
cedió su reino a Castilla.
Hoy, cenobio de jerónimas
de vida contemplativa,
que trabajan, cantan y oran
con ascética armonía
desde maitines a laudes,
o de completas a vísperas,
en sigilosa humildad
tras veladas celosías.
Por el claustro principal,
dos pisos en galerías
con arcos de medio punto
labrados a maravilla,
como en el romance célebre
Abenámar nos decía
cuando hablaba de la Alhambra
en su glosa fronteriza.
Lo principal de este claustro,
portadas renacentistas
en Sala Capitular,
refectorio y sacristía
que a Diego de Siloé
atribuyen la autoría.
Gonzalo, el Gran Capitán,
con nacimiento en Montilla,
el valiente militar
de Aragón y de Castilla
que tanta fama adquirió
en victorias decisivas,
yace en un bello sepulcro
de estilo renacentista
cerca del altar mayor,
junto a su esposa, María.
Cuando la invasión francesa
el monasterio sufrió
gravísimas destrucciones;
entre varias, se abatió
el esbelto campanario
que, en salvaje sinrazón,
mutilaron su elegancia
con iracunda pasión.
En el voraz latrocinio
también se nos esquilmó
riqueza monumental
y objetos de gran valor,
cometiendo dichos robos,
sin decoro ni pudor,
las tropas napoleónicas
en una insania feroz.
La principal promotora
de este hermoso monasterio,
referente indiscutible
del bello Renacimiento,
fue doña María Manrique,
una noble de abolengo
que en la promoción del arte
basó sus ansias y anhelos.
María Manrique de Lara,
con formación humanística,
una dama que auspició
hermosas obras artísticas
especialmente talladas
en formas renacentistas
donde la estética impone
equilibrio y armonía.
Ella y el Gran Capitán
vivieron un tiempo en Íllora,
creando el centro cultural
del arte renacentista,
cuya fama superó
las fronteras de esta villa,
que, en tiempos de los romanos,
Plinio ya la citaría
y donde el Gran Capitán,
militar de gallardía,
fuera su primer alcaide
finada la Reconquista.
María Manrique de Lara,
una duquesa humanista
que promovió, cual mecenas,
actividades artísticas,
muy respetada en las cortes,
gobiernos, cancillerías
de Italia, Francia y España
con sus dádivas continuas
para impulsar la cultura
del arte renacentista
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ROMANCERO DE PERSONAJES GRANADINOS
LXXIII.-JOSÉ PAREJA YÉBENES (GRANADA, 1888-1951 ).
Don José Pareja Yébenes,
médico, escritor, político,
laborioso historiador
de documentos científicos,
docente universitario,
que fue nombrado ministro
de Instrucción y Bellas Artes
en los tiempos conflictivos
de la segunda República
por el vigésimo siglo,
cuando Lerroux presidió
el Consejo de Ministros.
Del Partido Liberal,
cuando el republicanismo,
el doctor Pareja Yébenes
tan dinámico y activo,
diputado fue en las Cortes
con los votos granadinos,
y desde su ministerio,
tuvo un papel decisivo
en la feliz construcción
del que fuera Hospital Clínico,
denominado también
como el patrón, san Cecilio,
que en la ciudad de Granada
se recuerda como mítico.
Este histórico hospital
siempre prestó buen servicio,
alcanzado con justicia
un meritorio prestigio,
rememorado en el tiempo
por todos los granadinos
y sin saber el porqué,
yace anclado en el olvido.
El doctor, como ministro,
consiguió que se creara
una Escuela de Comercio
en la ciudad de Granada,
donde cientos de estudiantes
se instruyeron en sus aulas,
formando profesionales
de alto prestigio en España.
Don José Pareja Yébenes
desde la edad más temprana
estudió el bachillerato
y la carrera en Granada
consiguiendo aún muy joven
alcanzar su propia cátedra.
Acabada la carrera
de estudios en medicina
emigró a impartir docencia
a la ciudad de Sevilla,
aunque al poco se mudó
a su tierra granadina
donde se manifestó
experto en Patología,
en los males infantiles,
las exploraciones clínicas,
mostrando en estas materias
potestad indiscutida.
Decano en la prestigiosa
facultad de medicina
al punto llegó a rector,
aunque todo cambiaría
por exigencias cabales
que conlleva la política,
ya que, además de ministro,
desempeñó en Argentina
el puesto de embajador
con solventada pericia.
En los espantosos tiempos
de colectiva ceguera
cuando España enloquecía
por el trueno de la guerra,
don José vuelve a Granada
para ejercer la docencia,
transmitiendo a los alumnos
su erudición y experiencia,
siendo un vital referente
en materias académicas.
Don José Pareja Yébenes,
licenciado en medicina,
tan versado en los diagnósticos
como en praxis analíticas
y autoridad concluyente
en exploraciones clínicas,
el erudito doctor
merece estar en la lista
de personajes insignes
en la historia granadina.
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ROMANCERO DE PERSONAJES GRANADINOS
LXXII.-ENRIQUETA LOZANO Y VELÁZQUEZ (GRANADA, 1829-1895 ).
Doña Enriqueta Lozano,
una escritora romántica
que en el siglo XIX
nació y vivió en Granada,
siendo la literatura,
en su dimensión más amplia,
lo que ocupó su existencia
y dio plenitud a su alma.
Desde joven adquirió
formación autodidacta
pues talento y voluntad
son los valores que enmarcan
la vida de esta escritora,
inquieta y apasionada,
con más de doscientas obras
en su creación literaria.
“En la tumba de mi madre”,
la primigenia poesía
que a Enriqueta le editaran
cuando aún era una niña
con apenas quince años,
y a los dieciséis publica
su primera obra teatral
que en Granada estrenaría
como autora y como actriz
de ésta su ópera prima.
Antes de cumplir los veinte
Enriqueta alcanzaría
la plaza de profesora
como premio a su porfía
y enseñó literatura
en escuelas femeninas
inculcando el sentimiento
del amor a la poesía.
Fue socia del Centro Artístico
con una presencia activa
y en cuestiones culturales
anduvo participativa
colaborando en los actos
que desde el Centro se hacían
pues el afán por saber
la hizo muy competitiva.
Escribía asiduamente
en la prensa y en revistas,
siendo también nominada
de Granada y la provincia
como cronista oficial,
que puntualmente ejercía
en reportajes, artículos,
comentarios y entrevistas.
Citando un par de novelas,
“La paloma de los cielos”,
“Juan, hermano de los pobres”,
múltiples obras en verso,
diversas piezas dramáticas,
que compendian el acervo
de esta escritora de raza
ensimismada en sus sueños.
Pedro Antonio de Alarcón,
el novelista accitano,
mantuvo amores secretos
con Enriqueta Lozano,
relación que se rompió
al tener ella muy claro
sus creencias religiosas
y compromiso cristiano,
mientras que el escritor era
incrédulo consumado,
aunque su actitud cambió
con el paso de los años
mutando a conservador
tras ser revolucionario.
Enriqueta se casó
y tuvo hasta doce hijos,
lo que nunca le impidió
su propensión a los libros,
ni su quehacer literario
lo obstruyó ningún motivo
pues fue escritora fecunda,
hija del Romanticismo.
Redactó novelas, cuentos,
artículos y leyendas,
argumentos para óperas
y libretos de zarzuelas,
distintas piezas dramáticas
teatralizadas en fiestas,
tipo “Moros y cristianos”,
al aire libre la escena
que en la fragosa Alpujarra
en pueblos se representan,
como es el caso de Válor,
la cora de Abén Humeya.
Todas sus obras teatrales
están escritas en verso,
usando los octosílabos
en el tratamiento métrico
pues su cadencia melódica
hace fácil aprenderlos
y así poder recitarlos
con ampuloso fraseo.
Le adjudicaron el alias
de la “Safo granadina”
por su gran creatividad
tanto en prosa como en lírica,
con una literatura
heterogénea, vastísima,
melancólica en exceso,
romántica y sensitiva.
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ROMANCERO DE PERSONAJES GRANADINOS
LXXI.-FRAY JUAN SÁNCHEZ COTÁN (Orgaz, 1580- Granada, 1627 ).
El pintor Sánchez Cotán,
beato fraile cartujano,
a quien las musas divinas
decidieron guiar sus manos
para plasmar la belleza
catequista de sus cuadros.
El monje Sánchez Cotán,
cartujo contemplativo,
fiel a la autenticidad
tanto en su naturalismo
como en la luz y matices
orlados de tenebrismo,
bosquejó con sus pinceles
lienzos que han marcado un hito
en la pintura monástica
a lo largo de los siglos.
El lego Sánchez Cotán
no vino al mundo en Granada
sino en un pueblo afincado
en las tierras toledanas
donde enterraron a un conde,
según el Greco resalta,
con caballeros enjutos
de barbas mustias y canas
y un par de santos del cielo
ascendiéndolo en volandas.
Pero fue nuestra cartuja,
por Ainadamar anclada
en una almunia nutrida
con aguas de la Alfaguara,
el cenobio en que vivió
y donde fray Juan pintara
unas espléndidas telas
que es un gozo contemplarlas.
Entre tantas colecciones
que de pinturas monásticas
en frescos, retablos, lienzos,
se han realizado en España,
la de fray Sánchez Cotán
es difícil mejorarla.
Un extraordinario artista
de humildades cartujanas,
donde el ora y el labora
es siempre liturgia máxima
del caminar de las horas,
de los maitines, al alba,
en vísperas y completas
cuando ya es noche cerrada,
por lo que el fraile pintor
tuvo vida y muerte santas
y en loor de beatitud
le encomiendan las plegarias,
mientras la fuente se emboza
en ascética bonanza
y el silencio vocifera
por las celdas enclaustradas.
Sus naturalezas muertas
y bodegones realistas
son de técnica impecable,
con matices tan veristas
que sólo están al alcance
de este seráfico artista
cuyas obras engrandecen
la Cartuja granadina.
“El bautismo de Jesús”,
“Descanso en la huida a Egipto”,
son dos lienzos asombrosos
de un preciosista lirismo
que en los altares del coro
a los legos concedido,
lucen en estado puro
su inconfundible realismo.
También en el presbiterio,
sobre la Pasión de Cristo,
y en los austeros espacios
otros cuadros descriptivos
de la Historia de la Orden
con marcado rigorismo.
Por el frontal de una sala
donde estuvo el refectorio,
destaca una cruz pintada
al estilo trampantojo,
con un realismo tan grande
que pájaros candorosos
se aposentan engañados
en su inocente alborozo.
En otra estancia se muestran
los sanguinarios martirios
que los cartujos sufrieron
por mor del anglicanismo
en tiempos de Enrique VIII,
cuyo rasgo distintivo
fue la crueldad extrema
y el carácter vengativo.
La fuerza naturalista
que se resalta en sus cuadros
con los rostros compungidos
de frailes en albos hábitos
nos refleja la maestría
de este pintor cartujano,
recordando a Zurbarán
por sus deslumbrantes blancos.
En la Sala de Profundis,
un san Pedro y un san Pablo
de impresionante realismo
en un fingido retablo,
enaltecen sus figuras
los tornasoles cromáticos.
El Museo de Bellas Artes
de la colina alhambreña
lienzos del fraile cartujo
en su recinto se muestran,
alternando con artistas
de la más alta excelencia
que nacieron o vivieron
en nuestra querida tierra.
Los retratos, los paisajes,
los bodegones con cardos,
los asuntos religiosos,
la excelsitud de sus cuadros
hacen de Sánchez Cotán
un pintor extraordinario.
La hermosura de un barroco
con la esencia granadina,
deslumbra por su belleza
en la sin par sacristía
que reluce en la Cartuja
cual estrella matutina
con la imagen de un san Bruno
en plena transición mística.
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